Perfiles / Perfiles

Juan Pablo Contreras

Compositor de la nueva música clásica

Juan Pablo Contreras

22.08.2019

TEXTO: ARACELY AGUILERA

FOTOS: JORGE SOLTERO

 

Orgullosamente tapatío, Juan Pablo Contreras es un joven compositor que ha revolucionado la música clásica y a sus 31 años es considerado uno de los más destacados en México y el mundo. En su nuevo disco, Mariachitlán, viaja por la historia creando un puente entre el México tradicional y la música de orquesta.

Inició tocando el violín a los seis años y con una mamá pianista concertista, tuvo formación musical desde muy pequeño; en su adolescencia cambió de giro convirtiéndose en rockero y fue integrante de una banda de heavy metal, tocaba el bajo y cantaba. De ahí surgió la idea de hacer metal progresivo sinfónico mezclando nuevas ideas que lo llevaron a estudiar la licenciatura en Composición de música de orquesta para cine, ahí tuvo la oportunidad de conocer compositores y atraído por escribir una sinfonía, descubrió que la música clásica le daba la libertad para escribir lo que él quisiera.

 

 

¿Qué proyectos realizas actualmente?

“En agosto empecé una residencia como compositor de la Cámara de la Orquesta de Los Ángeles, voy a estar escribiendo una obra para ellos. Esa es la mejor orquesta de cámara de Estados Unidos en ese género y cada año escogen a un compositor residente, este año me eligieron a mí, soy el primer mexicano que escogen y está padre porque escribes una obra pero también estaré muy en contacto con el público de ellos, les voy a ir explicando mi proceso creativo, mi inspiración, los voy a invitar a ensayos para que escuchen cómo es trabajar con una orquesta”.

 

¿Qué es lo que deseas transmitir?

“Como compositor, me importa mucho estar en contacto con el público y hablarles directamente a ellos. Se me hace que la música clásica tiene esa mala reputación, de que tú te sientas a escuchar la música clásica y hay como un vidrio entre el público y escenario, que la música que se interpreta es perfecta y nadie la puede tocar. Estoy tratando de romper esa barrera, siempre que se toca mi música me paro en el escenario y les explico”.

 

¿Cómo podrías definir tu manera de crear?

“Mi música es muy narrativa siempre cuenta historias y mis historias son mexicanas, es lo que más me interesa, que el público mexicano se sienta representado en la sala de conciertos, que sientan que hay música clásica que se está escribiendo para ellos. Es impresionante que haya 96 músicos tocando juntos en el escenario, si tú vas a un concierto de rock son cinco”.

 

¿Se asombran de verte tan joven?

“Se impresiona la gente, para mí lo más importante es explicar qué hago, porque cuando les digo que soy compositor de música de orquesta me dicen, ah, entonces diriges. No soy el director, yo escribo todas las notas que van a tocar y cuando termino mi trabajo me puedo sentar para escuchar el trabajo final”.

 

¿Por qué decidiste ser compositor?

“Empecé tocando violín a los seis y mi mamá es pianista concertista, entonces en mi casa siempre había lo que llaman música de cámara. Ella tocaba acompañando a un flautista, mis hermanos y yo nos sentábamos en los ensayos y escuchábamos; también tocó bastante como solista en la Filarmónica de aquí -Elena Palomar- yo venía a escuchar a la orquesta desde muy chico, luego a los 15 cambié de giro y me hice rockero. Estuve en una banda de heavy metal, el género del heavy metal y metal progresivo, estoy orgulloso de ese proceso, es música muy completa. Tocaba el bajo eléctrico y era cantante, con una banda de metal progresivo sinfónico, nos interesaba mezclar ideas de orquesta con la banda, ahí fue donde empecé a aprender y a meterme a clases de armonía, de canto y me gustaba muchísimo. A los 18 años que me tocaba que saber qué estudiar, decidí la licenciatura en Composición de Música de Orquesta para Cine en Los Ángeles. Allá conocí a Daniel Catán, que fue el compositor más importante de ópera en español, él fue mi mentor y existe todo este mundo de compositores clásicos vivos. La música clásica te da una libertad total de escribir lo que tú quieras y de tener una voz propia, una opinión, una perspectiva”.

 

 

 

¿Cómo viviste este nuevo proceso?

“Empecé a escribir música clásica en forma y el mentor me ayudó a que me inscribiera en la maestría en Composición Clásica en la Manhattan School of Music en Nueva York y al terminar la tesis que era una obra de orquesta, escribí una obra que se llama El Laberinto de la soledad que es un homenaje a Octavio Paz. Lo que más me interesa como compositor es tratar de plasmar la identidad del mexicano, esa obra y ese libro me inspiraron. Esa pieza fusiona la influencia europea de la música clásica con lo mexicano, con música folclórica. Esa obra la metí a un concurso para compositores jóvenes en Norteamérica, ese año fueron 700 aplicaciones, en la que mandas una partitura de orquesta, así que la mandé y gané el primer lugar. Tenía solo 23 años y siento que a partir de ahí me empezó a ir muy bien porque fui el primer mexicano en ganar ese concurso y hubo mucha prensa al respecto. En un par de años ya la habían tocado 15 orquestas en Argentina, Venezuela, México y Estados Unidos”.

 

¿Te sorprendió la respuesta?

“Sí porque es muy raro que una orquesta programe a compositores vivos, ya que tienen 100 músicos, los ensayos son carísimos y quieren programar las cosas que saben que funcionan y ese premio me dio esa validación de que soy un compositor orquestal. A partir de entonces empecé a escribir más obras, escribí un concierto para piano y orquesta y que se estrenó en Bellas Artes y luego se fue a Venezuela con la Sinfónica Simón Bolívar que es la mejor orquesta del mundo. Han sido ya 25 orquestas las que han tocado mi música”.

 

¿Cuál ha sido el reto más grande al que te has enfrentado?

“El hecho de que estés compitiendo como compositor contra Beethoven o Mozart, con todos los vivos y contra todos los muertos, que tú tienes que llegar a convencer al director de orquesta, tienes que convencerlos por qué es mejor tocar algo de Contreras que de Mozart. Mi mensaje sería qué es ser mexicano, celebrar las raíces mexicanas, la historia. Es un mensaje muy universal, hablar del país, de tu tierra, acabas hablándole a todo el mundo porque todos tenemos un país con el que nos identificamos”.

 

¿Qué nos puedes decir de Corazón azul?

“La presenté en junio en el Teatro Degollado, fue una obra que comisionó una empresa tapatía, que cumplía 35 años y quería celebrar su aniversario con una sinfonía que contara su historia y yo usé una metáfora de hacer un viaje por el mar. Me gustaría que la gente sepa que la música clásica es para todos, que sea disfrutable, que te emocione, a mí me interesa que conecte con el público”.

 

¿Cómo es vivir de la música?

“Difícil pero emocionante. Debes tener una garra y convicción, defender mucho el privilegio de ser un compositor. Yo le invierto por lo menos cinco horas al día al piano con un lápiz escribiendo mi música, ya que un compositor debe saber escribir a la perfección para todos los instrumentos de una orquesta”.

 

 

¿Cómo te seguiste preparando?

“Después de la maestría estuve seis años en Nueva York y trabajé en una casa editorial, haciendo la versión de las óperas para piano y canto, para que los cantantes las pudieran estudiar y aprendí cómo se imprime la música. Surgió después la oportunidad de hacer un doctorado en Composición clásica en la Universidad del Sur del California”.

 

RECUADRO

 

Acerca de Mariachitlán

Este nuevo disco lo presenta a través de un viaje por la historia de México en tres distintas composiciones. La primera se llama Mariachitlán, inspirada en los sonidos de la Plaza de los Mariachis de Jalisco. El siguiente tema es El laberinto de la soledad basado en la obra de Octavio Paz. El disco cierra con Pirámide del sol, en la que está presente el espíritu nacional con los sonidos del México Prehispánico.

 

La clave del éxito: “Mantener la constancia y la disciplina todos los días”.

 

Conoce más del trabajo de Juan Pablo Contreras en sus redes sociales Instagram @jpcomposer en Facebook como jpcomposer y en Spotify.