Perfiles / Perfiles

Conquistan la cima

DENALI 2016

Conquistan la cima

04.07.2016

“¡Cumbre!”, gritaron en la cima del Denali después de dos intentos fallidos a cumbre y largas jornadas en la montaña. El pasado 13 de junio a las 7:19 p.m. de Guadalajara / 4:19 p.m. de Alaska la expedición Denali BetterWare logró su cometido. Denali, Alaska, es la montaña más alta de Norteamérica con una prominencia superior al Everest y el desnivel que hay que superar, junto a bajas temperaturas y complejidad logística hacen de Denali una de las montañas mas complicadas de ascender. Decidieron hacer la ruta West Buttress que implica días de porteo de equipo, comida y aclimatación, es decir, subir al siguiente campamento con peso y bajar.

 

Todo comenzó meses y meses atrás, con largas jornadas de entrenamiento, esfuerzos, logística, fondeo y planes inmensos para lograr este gran día. Hace unas semanas estuvimos al tanto en la revista Gente Bien de los nueve miembros que se lanzaron a Alaska y tuvimos la oportunidad de platicar con cada uno de ellos y publicar sus entrevistas. Ahora nos dejaron con la boca abierta con sus fotos y anécdotas, a continuación les dejamos un poco de lo mucho que tienen que platicar a sus seguidores en esta travesía. 

 

El día esperado llegó para Javier Torres Aguirre, Diego Gutiérrez Hermosillo Rentería, Diego Gutiérrez Méndez, Daniel Araiza Chávez, Alejandro Orendain López, Alfonso Martínez Ascencio, Juan Pablo Gómez Orea, Mario de la Peña Sandoval, Héctor Ponce de León. Acordaron verse en Anchorage, la ciudad más importante de Alaska, en donde hicieron una última revisión del equipo, consiguieron algunas herramientas de uso común y empacaron para irse en la camioneta a Talkeetna, lugar donde alistaron detalles para despegar en una avioneta y aterrizar en Base Camp el 31 de mayo.

 

“Cuando ves el Denali desde el aire te quedas frío, la montaña te impone, te preguntas qué estás haciendo ahí, te das cuenta de la magnitud de lo que viene”, nos comparte Pavo Gómez Orea para Gente Bien. Las actividades cotidianas en los campamentos consistían en preparar comida, derretir nieve, analizar el clima, descansar, revisar el equipo técnico, palear nieve para mantener las casas de campaña despejadas, etc. 

 

Comenzaron la travesía, atravesaron el Kahiltna Glacier con cerca de 40 kg. cada uno y con un trineo no fue una caminata cómoda aunque disfrutaron del paisaje y sirve para irse adaptando a las condiciones de la montaña. A partir de ahí el trabajo consiste en montar campamentos, hacer jornadas de porteo de equipo, comida y aclimatación para adaptarse a la altura. Denali no es un lugar para cometer errores. El clima es muy cambiante y poco predecible; sin embargo llegaron al camp 2 (11,200 ft.) para portear y atravesar Windy Corner, una zona expuesta y con muchas grietas hasta el camp 3, que no les resultó una tarea complicada para el equipo. 

 

Más frío, más alto, más profundo…

 

En el primer intento de cumbre atacaron desde el campo de los 14,000 ft. (Camp 3) al llegar a la arista que topa con el High Camp 17,200 ft. (Camp 4) soplaba un viento con ráfagas de hasta 80 km/h además de baja temperatura que afectó mucho a algunos miembros de la expedición y obligó a dar marcha atrás.

 

Hubo una segunda oportunidad que también estuvo planeada para llegar desde el Camp 3 hasta la cima en una sola jornada. El día parecía perfecto, el equipo estaba fuerte y motivado, pasaron el High Camp 17,200 ft. (Camp 4) sin ningún problema, atravesaron el llamado The Autobahn y el Denali Pass a un buen ritmo, sin embargo, cuando pasaron a la zona llamada Football Field empezó a soplar viendo, la nieve apareció con pequeñas ráfagas que fueron de menos a mas. Cuando el equipo se encontraba a 400 metros de la cumbre, a unos 15 minutos de trayectoria, se convirtió en una situación peligrosa por la baja visibilidad que hacía imprudente atacar la cumbre por la arista final que es muy expuesta, así es que se tomó la decisión de regresar al 14,000 ft (Camp 3) Fueron 19 horas duras, física y emocionalmente muy desgastantes. 

 

Se tomó la decisión de conformar dos cordadas para que hicieran un último intento de cumbre tres días después de aquella jornada. Montaron primero carpas para dormir algunas horas y descansar en el High Camp 17,200 ft. (Camp 4) y luego hacer cumbre. Y así fue, a pesar de que hubo una congestión en el primer día de ascenso al Camp 4, el segundo día con un gran esfuerzo y con excelente clima lograron hacer cumbre los seis miembros que integraron las dos cordadas. 

 

Los miembros de “Sueños de altura” Denali 2016 están convencidos de que para encontrarte a ti mismo es necesario explorar tus límites y que solo con pasión, disciplina y actitud se pueden lograr las cosas. 

Creen que de la montaña se aprenden muchas cosas, entre ellas, a ser humilde, saber que no somos nada y que solo con mucho respeto se puede lograr disfrutar de este lugar

¿Cómo se comunicaban?

 

Tenían tres maneras de comunicarse: La primera era por radio en donde se coordinaban entre los miembros de la expedición, escuchaban el pronóstico del clima todos los días a las 8:00 p.m. y podían tener contacto con los Rangers del Parque Nacional Denali. Tenían además un teléfono satelital con el que realizaban llamadas con un amigo para verificar el clima e informar detalles y por último un dispositivo que los permitía publicar en Facebook: “Saludos, Estamos bien”. En la cual sus amigos y familiares estaban al pendiente y no dejaban de comentar con sus buenas vibras.

 

¿Qué comían?

Llevaban un menú variado, muy bien preparado y abundante. La mayoría de la comida era deshidratada al vacío. Prácticamente todo se preparaba con nieve que derretían diario. Pastas, avena, cous cous, polenta, chocolate, tés, barras, cereal, granola, etc. 

FRASE

“Dicen que la aventura es hacer todo aquello que te saca de tu zona de confort, dicen que lo más importante que te enseña la montaña es la humildad. Darte cuenta de que somos muy pequeños y que estamos aquí de paso. Otros más opinan que hay que valorar lo auténtico y abrazar la incertidumbre”.

Pavo Gómez 

“El Denali me recordó que para llegar a la meta hay que soñarla y quererla todos los días hasta conseguirla, cueste lo que cueste”.
Diego Gutiérrez Méndez



“Las montañas se suben dos veces; primero en la mente y luego en la realidad. Construir este proyecto en el que mis mejores amigos dieron lo mejor de cada uno con una visión común, dio como resultado una aventura inigualable”.
Pavo Gómez Orea



“Fue una combinación de aprendizajes, experiencias y anécdotas pero, sobre todo, la paz y alegría de haber conseguido la cima en compañía de amigos, un conocimiento más profundo de mí mismo y la sencilla verdad de que los sueños son alcanzables siempre y cuando estemos dispuestos a pagar el precio de su valor”.
Alejandro Orendain



“En un momento estaba a punto de rendirme y antes de decirle a mis compañeros me salí a caminar y me encontré a un argentino que me dijo: No te des por vencido, cada día que estás en la montaña estás más fuerte. Eso me animó a seguir hasta la cima. Nunca debes de perder la esperanza en tus sueños”.
Poncho Martínez

“La montaña nos dejó alcanzar la cumbre hasta el tercer intento y fue posible por diferentes valores que se llevaron a cabo no solamente durante los 17 días que estuvimos viviendo en ese mundo de hielo y roca, sino también durante los ocho meses previos de preparación del proyecto. Valores como la dedicación, perseverancia, paciencia, determinación y trabajo en equipo fueron la clave para poder lograr el objetivo”.
Daniel Araiza


“Denali es un lugar de contrastes muy superlativos. La escasa capa de ozono no filtra el intenso calor del sol ni su luz cegadora, después la sombra y el viento te roban tu calor más allá del punto de congelación. La montaña te recuerda constantemente que no eres nada aunque por un instante en la cima puedas llegar a sentir otra cosa”.
Diego Gutiérrez Hermosillo

“Denali para mí fue más que una experiencia de alpinismo como otras que he tenido. Me quedo con el aprendizaje empírico de que cualquier proyecto puede lograrse. Depende de nosotros poner los medios personales y lograr gestionar los elementos externos necesarios como son los recursos técnicos, logísticos y el equipo de trabajo y alinearlos al objetivo. Este ascenso fue para mí una gran empresa que estará en mi memoria para toda la vida”.

Chicho Torres

“Fue sin duda una experiencia única, que me reafirmó que las cosas importantes y de mayor satisfacción son las que más cuestan trabajo. Tener siempre un objetivo, un sueño y una meta hacen que el motor diario de tu vida vaya a una velocidad que muchas veces no te imaginas. El compromiso, dedicación, trabajo en equipo, lucha, esfuerzo y humildad en un objetivo común es sin duda lo que más me deja como aprendizaje esta expedición”.
Mario de la Peña