Perfiles / Entrevistas

Robin Matthewman

Diplomacia con sentido humano

Robin Matthewman

04.07.2019

TEXTO: ARACELY AGUILERA

FOTOS: JORGE SOLTERO

 

La carrera profesional de Robin  Matthewman ha sido toda una aventura alrededor del mundo y a este medio de comunicación dio su primera entrevista desde que inició su ciclo hace nueve meses como Cónsul General de Estados Unidos en Guadalajara.

Hace pocos días, en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, se realizó un coctel para celebrar el 4 julio, Día de la Independencia y fundación de Estados Unidos en su 243 aniversario, en esta ocasión teniendo como tema central el jazz.

Aunque su familia esperaba que fuera abogada y ella -siempre amante de las novelas y las letras- está feliz de haberse decidido por Relaciones Internacionales, así que a los 30 años ya tenía la certeza de ser diplomática: “He tenido mucha suerte en todos mis etapas para tener éxito, más que nada porque siempre hay gente muy buena con la que puedo colaborar”.

 

Cuéntenos de su trayectoria como diplomática

“Al salir de la universidad me fui a Seattle a trabajar en la consultoría de asuntos económicos. Me enviaron a CDMX como vice-cónsul y fue el mejor año de mi vida. Luego me fui a Costa Rica, me casé con Jack Matthewman y nos fuimos a Washington por seis años. Tuve mis hijos, me mandaron a Rusia y muchas ocasiones trabajé en Washington. Regresé a diferentes lugares como Honduras, Montevideo, Bagdad y Costa Rica. Hace 10 años en Montevideo llegué a ser gerente, estuve unos años en Colombia, Venezuela y todo Centroamérica”.

 

 

¿Qué la trajo hasta Guadalajara?

“Para llegar aquí primero estuve encargada de la oficina de México en Washington, tenían el puesto de Costa Rica y después de eso iba a jubilarme pero me ofrecieron venir aquí, fue un gran honor. No quise jubilarme. Estaba esperando el mejor puesto del mundo y me lo ofrecieron. Aquí estoy encargada del Consulado, somos 1 de 9 consulados y tenemos la embajada, entonces mis jefes están en la CDMX”.

 

¿Cómo ha sido combinar esta profesión con lo familiar?

“Siempre es un desafío, no solamente en nuestra carrera, pero las mudanzas son muy difíciles. Todos nosotros tenemos nuestra estrategia, mi esposo y yo decidimos que cuando yo tenía que salir a trabajar, él se quedaba en Washington y yo me fui con mis hijos. Es una estrategia y las dos partes deben estar contentas. El quería que yo siguiera con mi carrera. Muchas otras parejas no lo hacen y con mis hijos traté de hacerlo todo una ventura. Ellos se quejaron mucho pero también se ilustraron mucho, ahora aman viajar. Ahora mi esposo ya se jubiló y primero fue a Costa Rica conmigo. Siempre hay una transición, ahora él me dice que está contento aquí”. 

 

 

¿Qué es lo que más le gusta y le motiva de su trabajo?

“Me gusta estar con gente, hacer relaciones con todos y trabajar. En cualquiera se enfrentar desafíos y hay problemas por resolver. Me gusta tener metas muy altas. Yo no muy frecuentemente acepto un NO por respuesta. Estos años empecé a tener estrategias para conocer gente en un ganar-ganar trabajando juntos para lograr cosas y beneficiar a todos. Eso es como yo veo a mi trabajo diplomático, cuando estoy en México no solo estoy tratando de hacer algo para los Estados Unidos sino para México”.

 

¿Cómo ha vivido esta experiencia en Guadalajara?

Estamos enamorados de Guadalajara, de Jalisco, mi esposo está tomando más tequila que yo. En nueve meses he visitado mucho, pero hay mucho que ver. Pueblos Mágicos, haciendas, playas, las ruinas de los Guachimontones. La primera vez que vine a México ya había visitado muchos lugares, especialmente en el sur, en Ciudad Juárez, fui a ciudades coloniales y Oaxaca, pero ahora estoy tratando de ver esta parte occidental”.

 

¿Tiene algún lugar favorito en México?

Es imposible. A mí me interesa todo, y me gusta todo. En Bagdad fueron condiciones muy difíciles, México es mi país favorito”.

 

¿Qué es lo que más aprecia de la cultura en México? 

“La gente mexicana es muy cariñosa, trabajadora, innovadora y esa es mi favorita parte, también la unión familiar”.

 

 

Sobre el tiempo cuéntenos, ¿cómo lo administra, cómo es un día cotidiano?

“Tengo como 15 reuniones con diferentes personas. Esta es la primera entrevista que doy. Ha habido otras de radio o en inglés, pero entrevista uno a uno en un medio de comunicación, no habíamos tenido. Hay días que visito a empresas norteamericanas, visito oficiales de los Estados de Jalisco y asuntos; vamos a las graduaciones, ceremonias después de una clase que nosotros patrocinamos. Eventos muy interesantes, me gustan los viajes pero tengo que planear, porque tenemos cuatro estados además de Jalisco, son Colima, Nayarit y Aguascalientes”.

 

¿Colaboran con alguna universidad?

“Sí, con muchas de las universidades, pero con la Universidad de Guadalajara tenemos muchos programas, como la Esquina Franklin, es una calle para que la gente pueda conocer a los Estados Unidos, también proyectos de robótica. Tenemos un programa de inglés para estudiantes que son becarios. Programas con profesores. Estamos tratando de fomentar intercambios con todos no solo UdeG. Me interesa también todo el emprendimiento y el apoyo a mujeres”.

 

¿Qué hace en su tiempo libre?

Dicen que es un mal trabajo si no tienes hobbies, a mí me gusta nadar, la lectura, teatro, eventos de danza, no lo hago tanto como quiero pero soy turista de corazón. Me gusta la artesanía, especialmente Tonalá y ver nuevos lugares”.

 

¿Hay algún sueño que le falte realizar?

Tengo mi propia novela histórica que quiero escribir, por 20 años he tenido este proyecto pero solo escribí 15 páginas. Quiero visitar más países, lugares especiales, quiero pasar más tiempo como voluntaria en algún asunto social. Tengo muchas cosas que quiero hacer y de vez en cuando pienso en ser periodista, me gusta escribir”.

 

Como diplomática, ¿cuál es la clave del éxito?

“Ser ambiciosa en lo que quieres lograr pero también tener humildad y entender que eres parte de un equipo muy grande. Lo más importante es invertir en mi gente y en relaciones, pero más que nada en la gente. Trato de asegurar que toda la gente que está trabajando conmigo está creciendo, aprendiendo y haciendo un poco más de lo que creen que pueden hacer. En un Consulado hay mucho menos gente que en una Embajada, es poca gente haciendo tres o cuatro puestos al mismo tiempo. Yo tengo mucha admiración para mis colegas aquí, están haciendo milagros cada día”.

 

 

Para concluir, ¿qué más nos puede contar sobre su labor?

“Estamos aquí trabajando, primero tratando de hacer más y más relaciones persona a persona. También quiero ver cómo podemos ayudar un poco más en el área de seguridad. La última cosa es que no todo el mundo se beneficia de una economía que está creciendo, hay personas que son excluidas y estamos buscando todo el tiempo maneras de apoyar proyectos para los jóvenes, familias más pobres, mujeres que no han tenido oportunidades, indígenas y más”.