Perfiles / Entrevistas

Martha, Rosita y Arizbeth

KUU: El arte sagrado de tejer con luz

Martha, Rosita y Arizbeth

06.03.2019

TEXTO: ARACELY AGUILERA

FOTOS: JORGE SOLTERO

 

KUU significa serpiente y es el nombre que pensó Martha Collignon para crear una empresa de joyería y arte wixárika con una labor social. Siempre se preguntó por qué no se valoraba el trabajo que les llevaba horas a los artesanos y que se malbarata para conseguir algunos pesos. Ayudar a una familia que lo perdió todo en un incendio fue el comienzo para crear KUU, teniendo como directora del proyecto a Arizbeth Fierro y en entrevista Rosita Carbajal, una de las primeras artesanas, nos cuenta sobre su labor y crecimiento.

 

Rosita, ¿por qué estás en KUU?

“Hago lo que me gusta. Me he sentido muy bien porque me han dado oportunidad de hacer más. Estoy muy contenta y tengo siete años aquí”.

 

Arizbeth cuéntanos, ¿cuál es tu función?

“Yo dirijo el proyecto pero Martha es la fundadora, ella me invitó para hacer el negocio. Éramos Rosita, yo y otros dos artesanos, y fue darle toda la forma a lo que es KUU hoy en día”.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto?

M: “Podernos posicionar en el extranjero de una forma sólida, que reconozcan los clientes que esto es un trabajo hecho a mano, único, que ayuda a preservar una cultura milenaria y nos representa a los mexicanos. Nos da una identidad única en el mundo, como todas las culturas indígenas. Lo vemos como una gran oportunidad, creemos que tiene una identidad muy particular y valiosa”.

A: “Para mí el obstáculo más grande es que la gente valore las piezas hechas a mano por artesanos wixárikas. Es un reto enfrentarte a eso y quedarte en la postura de que lo vale. No solamente son chaquiritas de plata, son horas de trabajo, una cultura detrás, eso ha sido muy difícil para mí”.

 

 

¿Cómo son las condiciones de trabajo en KUU para hombres y mujeres?

M: “Las habilidades de los artesano son igualmente valiosas, creativas bien manufacturadas. Se les paga igual a hombres y mujeres por un producto similar. Nos entregan por semana las piezas y trabajan desde su casa”.

 

¿Han notado cambios en la forma de vida de las mujeres?

A: “Nosotras estamos muy contentas trabajando con mujeres porque las vemos muy diferentes de cuando empezamos a trabajar, ya son otras. Por más que el dinero no lo da todo, te da seguridad, mientras ellas tengan una fuente de trabajo tendrán más herramientas para defenderse. En la cultura wixárika hay todavía ese machismo muy marcado. Es su manera de vivir. Las mujeres le pertenecen a los hombres. Con un empoderamiento pueden tomar decisiones, no solo es el dinero”.

 

¿Cómo has vivido el crecimiento de KUU?

M: “Fue una sorpresa, no planeado. Yo soy la más sorprendida de todo esto. Empezó bien intencionado por colaborar con artesanos que yo conocía y veía siempre mucha injusticia en la remuneración de su trabajo. Pensar que un proyecto le está dando un sustento a 35 familias y en épocas donde hay más trabajo hemos llegado a tener 60 artesanos, eso me parece increíble”.

 

¿Cómo combinas tu vida profesional con la personal?

A: “Todavía no soy mamá pero siendo dedicada, organizada, estoy casada y trato de que hoy, que no soy mamá, mi prioridad sea mi vida profesional. Con KUU encontré mi misión de vida”.

 

 

¿Qué hace falta para tener equidad de género?

M: “Leyes que realmente protejan a la mujer en situaciones de violencia intrafamiliar, de remuneración en el trabajo. En el campo profesional las mujeres siguen percibiendo menos, aunque hagan el mismo trabajo. Hay una enorme injusticia en la remuneración y en el marco legal”.

 

¿Cómo se vive en tu cultura el trato a la mujer?

R: “Antes sí se daba mucho que la mujer tenía que estar en la casa, hacer lo que el hombre diga y cuidar a los niños. Con el tiempo va cambiando. Recibir el dinero por mi trabajo es algo que me hace sentir bien sin depender de nadie, compro y hago porque es mío. Siento más libertad. Yo siempre he sido muy independiente a mi familia, mis papás, desde chica salí de mi casa, yo he visto por y mí y ahora por mi familia porque tengo trabajo seguro”.

 

¿Tienen nuevas metas?

M: “El propósito de KUU es que sea un negocio estable que garantice el trabajo a los artesanos. En la medida que crezca podemos agregar a más artesanos. Además del proyecto productivo y visión de modelo de negocio, tenemos una fundación que se llama Werika, que quiere decir águila bicéfala (una cabeza se comunica con Dios y otra con el humano). Con los mismos recursos hemos podido realizar obras de infraestructura en la sierra, hicimos una cancha de usos múltiples de concreto con porterías, acabamos de techar cuatro aulas de prepa del mismo proyecto. No solo cumple su función como un negocio de dar trabajo, de hacer que un producto mexicano de una etnia maravillosa, sino que todavía tenemos la posibilidad de que un porcentaje se vaya a la fundación”.

 

¿Reciben algún otro apoyo los artesanos?

A: “Sí, los ayudamos con cualquier necesidad que tengan, incluso médica. No es una relación laboral. Somos dos culturas diferentes, somos colaboradores, hay respeto de las dos partes, somos más amigos y colaboradores que patrón y empleado”.