Perfiles / Entrevistas

Manuel Torres

Experiencia de belleza y amor propio

Manuel Torres

19.06.2019

TEXTO: MAITÉ RUIZ VELASCO

FOTOS: JORGE SOLTERO

 

Manuel Torres es el fundador de la compañía de salones de belleza que lleva su nombre. Su padre tenía una peluquería en Michoacán, por lo que desde los 12 años Manuel mostró interés en el corte de cabello y al cumplir la mayoría de edad se trasladó a Guadalajara para estudiar estilismo profesional.

Después de años de trayectoria y constante preparación, acaba de inaugurar su cuarta sucursal de Manuel & Torres en Guadalajara. A diferencia de la matriz en Providencia y los otros puntos en Plaza Unicenter y Plaza San Miguel, la nueva sucursal ubicada en el local K16 de Plaza Patria está dividida en dos áreas, la de damas y la de caballeros, esta última donde los clientes pueden cortarse el cabello, arreglarse la barba, diseñarse la ceja y tener limpieza facial.

 

¿Qué es lo que sigue para Manuel & Torres?

“La intención es abrir más sucursales en otras ciudades. Tengo ofertas de abrir en la CDMX y en Puerto Vallarta. Lo vamos a hacer pronto, pero es muy importante que crezcamos de una manera ordenada y sólida”.

¿Cuál es la importancia de que un empresario que abra un salón de belleza sea experto en el tema, como tú?

“Abrir un negocio en sí no es fácil. Hay que tener conocimiento en muchas cosas desde la parte contable, la parte administrativa, el marketing, etc. No es solamente tener la ilusión o el gusto, también hay que prepararse empresarialmente. Por un lado soy el estilista que atiende al cliente día a día, y cuando se llega el momento soy el empresario”.

 

¿Qué hace diferente a Manuel & Torres de los demás salones de belleza?

“Nosotros trabajamos de acuerdo a la personalidad de cada quien. No me gusta que las personas se dejen llevar por el juicio de otros. De la moda, lo que te acomoda”.

 

Cuéntanos una anécdota negativa que te ha marcado en tu carrera.

“Cuando yo apenas empezaba a cortar el cabello llegó una señora muy picky al salón de belleza con uno de mis compañeros franceses más expertos, pero equivocadamente me la pasaron a mí. Ese fue uno de mis primeros cortes y la verdad le puse una buena tusada. Después la señora se dio cuenta que yo no era francés y que aún era estudiante entonces fue una pesadilla porque me gritó y le reclamó a la recepcionista. Ahí vi que hay que prepararnos mucho y que no es una carrera fácil.”

 

¿Y una anécdota positiva?

“Cuando yo ya tenía experiencia y prestigio, un día llegó un chavo de apariencia sencilla, me llevó una foto de Brad Pitt y me pidió que lo dejara igual que él. Me acuerdo que tenía el color de piel y cabello similares a Brad Pitt, y le dije que era un estilo que sí le iba bien. Yo veía cómo el chavo estaba encantado con la experiencia que estaba viviendo, lo pasé a que le lavaran el cabello y le hicieran todo el ritual que a veces hacemos, le corté y estilicé. Quedó fascinado, y al momento de pagar sacó muchas monedas, y después me explicó que ahorró toda la semana para su corte de cabello porque su trabajo es limpiar vidrios en las esquinas. A mí eso me impactó mucho, cómo hay personas que valoran mucho su imagen. Esa fue una anécdota hermosísima”.

 

FRASE: “No se trata de copiar el estilo de su artista favorito o cualquier otra persona, si no asesorar a los clientes para sacar su mejor versión e invitarlos a amar su naturaleza y sus imperfecciones”.