Perfiles / Entrevistas

Magnanni

Maestro de líneas

Magnanni

18.11.2016

TEXTO: ARACELY AGUILERA

FOTOS: ALE PANTOJA

La distinción de Magnanni es el zapato para caballero, pero no convencional, porque difícilmente encontrarás un par de color negro, ellos apuestan por el colorido y el proceso artesanal, todo pintado a mano, que se realiza en su fábrica en Almansa, España, desde 1954.

Magnanni quiere dar un paso adelante porque con la aceptación que han tenido se preguntaron: “¿Cómo podemos añadir algo más?”, de ahí viene Paulino Ruano, maestro de líneas, que es la colaboración entre la terminación artesanal ya clásica de la marca pero se agrega un diseño personalizado, dibujo o las iniciales del cliente. 

El proceso ocurre de la siguiente manera: el cliente elige sus zapatos, el color, las suelas y luego podrá personalizarlo, que es a lo que puesta la marca. Estas piezas se devuelven a España para ser terminadas por la cabeza de los maestros artesanos y co-propietario, Miguel Blanco. Con su habilidad, Miguel y todo su equipo completan el resto del trabajo de una manera artística y profesional. 

Eventos como estos, donde se realiza una demostración en vivo de la pintura con Paulino Ruano, solo se han realizado en CDMX y Guadalajara en Gran Via, que por más de 20 años ha trabajado con Magnanni, que realizará un tour en diferentes ciudades del mundo para presentar el proyecto Maestro de líneas

La compañía nació en 1954 con solo cinco empleados en una fábrica localizada en Almansa, España, en el primer piso de una casa. En 1956 Sebastián Blanco se asoció con Antonio García Pastor y Blanco y García nació. Los productos de la compañía fueron registrados bajo el nombre de una nueva marca Blangar. En 1989 la tercera generación de la familia Blanco se quedó al frente. Miguel fue el primer miembro de la esta generación en unirse al negocio familiar. Después siguieron Sebastián, Pascual, Luis, Rocío y Julio.