Perfiles / Entrevistas

Jorge Luis Hernández

Los caminos de la arquitectura

Jorge Luis Hernández

19.06.2019

TEXTO: ARACELY AGUILERA

FOTOS: ANDRÉS NÚÑEZ

 

Este arquitecto deja el alma en cada proyecto. Jorge Luis Hernández es un romántico de su profesión, para él los proyectos deben partir de la reflexión, allí es donde se encuentran las soluciones y de cómo éstas pueden enriquecer la vida de una comunidad. En su oficina, rodeado de libros, nos habla sobre lo que más le apasiona: "Creo que la arquitectura debe trabajarse desde la honestidad de los materiales, en la expresividad del espacio y donde el usuario debe ser el centro de las todas las decisiones”.

 

 

¿Qué nos puedes contar acerca de tu profesión?

“Yo me dedico a generar ideas, proyectarlas y construirlas. Me recibí como arquitecto a finales de los 80, tengo una oficina que se divide en tres: Una que se dedica a hacer todos los proyectos de arquitectura, otra de macro proyectos como bodegas, oficinas y edificios; la otra es un equipo de construcción que se dedica a administra las obras. Sé que lo que estamos haciendo está ayudando a otros a encontrar sus caminos".

 

 

¿Cómo la elegiste?

“Desde que era muy pequeño dibujaba muchísimo. Podía estar horas jugando, armaba espacios e imaginaba. Yo soy hijo de arquitecto, mi tío fue arquitecto, de alguna manera estuve muy cercano a la arquitectura, me fascinaba ver las construcciones. Siempre decía que quería estudiar diseño industrial pero me decidí por la arquitectura. En la carrera el tiempo libre que tenía lo dediqué a estar en algunos talleres”.

 

 

¿Cuál ha sido tu mayor reto?

“Cada proyecto es un reto individual, cada uno tiene sus propios alcances. La arquitectura nace de la experiencia. No hay nada que, en teoría, debas repetir. Sobrevivir como arquitecto es muy difícil, todo un reto, porque dependemos de las demás personas. Lo más complicado es sobrevivir las crisis. La vida de un arquitecto es como una montaña rusa, a veces subidas y bajadas”.

 

 

¿Cuáles son tus logros?

“La primera vez que logré hacer mi casa, entrar en algo que tú imaginaste. Las cosas que tu imaginas y verlas construidas, habitarlas es una maravilla. Mi logro puede ser desde mi primer baño. Como que no te la crees. La primera casa que hicimos. Enfrentarte al papel en blanco para trazar o si te toca remodelar, crear a través de la estructura que ya existe. No importa el tamaño del proyecto, a todos les echas las mismas ganas, y te tiene que apasionar, desde remodelar un baño hasta un conjunto habitacional. Debes comprometerte a dar tu máximo esfuerzo”.

 

 

¿Con qué sueñas?

“Mi papá se retiró muy joven, pero cuando me preguntan cuándo me voy a retirar les digo que nunca, mientras haya gente confiando en nosotros. Nuestro oficio es una maravilla porque la mejor manera de aprender arquitectura es haciéndola”.

 

 

¿Qué es lo que más te gusta de ser papá?

“Es de lo más maravilloso que me ha pasado en la vida. Te casas, es padrísimo, y formas una familia pero cuando te entregan a tus hijos sabes que valió la pena haber venido al mundo, esa es la verdadera obra. Te ayuda a apreciar la vida muchísimo. Con toda la responsabilidad y el gusto que genera, se crea una conexión muy especial con ellos”.

 

 

¿Cómo has combinado esta carrera con tu familia?

“Yo creo que los tengo hartos (entre risas) porque mi esposa también es arquitecto, en la casa hablamos de pura arquitectura. Mis hijos desayunan, comen y cenan arquitectura, es una relación demasiado fuerte. Ambos ejercemos esta profesión y para mí ella es la mejor interiorista, nos hemos complementado muy bien”.

 

 

FRASES

“Como arquitectos transmitimos la elegancia en el espacio porque el verdadero lujo es cómo lo trabajaste”.

 

“No importa el tamaño del proyecto, a todos les echas las mismas ganas, y te tiene que apasionar, desde remodelar un baño hasta un conjunto habitacional”.