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14.07.2017
Elección responsable
14.07.2017
Centro Cultura Animal
Por: Centro Cultura Animal
ccanimal.info@gmail.com
Elección responsable

Por: Francisco J. Escobedo.

Mucho se habla hoy en día de la importancia de una alimentación saludable que además de amigable con el medio ambiente, debe ser libre de crueldad hacia las especies que se han destinado a la domesticación y crianza para nuestro consumo.

Sin embargo, si observamos a detalle, nos podemos dar cuenta que nuestra alimentación se ha ido adaptando a nuevos productos en el mercado y a una serie de ideas y creencias en torno a éstos. Por ejemplo, el consumo del jugo de naranja ha dado la vuelta al mundo y llegó para quedarse como parte fundamental de la dieta en diversos países. Este suceso se debió a una sobreproducción de la fruta en el estado de Florida en Estados Unidos hace poco más de 50 años, por lo cual los productores consideraron buena idea difundir sus beneficios e invitar a que todos lo tomaran por la mañana en el desayuno. Ahora diversas fuentes científicas, dicen lo contrario.

Esta tendencia se ha ido repitiendo con productos como los arándanos o recientemente el aceite de coco, donde estos estudios invitan a conocer los múltiples beneficios que trae el consumo y su adaptación a nuestro estilo de vida.

Actualmente, el veganismo y el vegetarianismo prometen prácticas que nos aseguran prevenir enfermedades, obtener beneficios, y sobre todo, ser mejor seres humanos al evitar que un ser vivo sea cruelmente asesinado. También hay quienes apuestan por la dieta paleo, la cual incluye un alto consumo de productos de origen animal junto con otros que la naturaleza nos provee de forma natural.

Por un lado, es una realidad que la producción masiva de origen animal ha llevado a prácticas cada vez más automatizadas, industrializadas y crueles. También el costo de producir la carne es muy alto en muchos aspectos. De lo que poco se sabe, es que las ideas en torno a la sustitución de productos de origen animal por productos como la soja, la quinoa, el aceite de coco y el reciente boom del aguacate, fomentan los monocultivos; los cuales tienen como consecuencias: perdidas en la biodiversidad del lugar, erosión del suelo y alteraciones en los ciclos hidrológicos, propiciando desequilibrios globales en el medio ambiente.

Es una realidad, que el ser humano más que ser una especie que desempeñe un papel fundamental en el equilibrio del ecosistema global, es un depredador que pone en peligro todo lo que produce y consume. Partiendo de esta premisa, más allá de las ideas que dividen en dos a consumidores, en consumidores de productos de origen animal y vegetal, (ya que claramente no necesitamos más división ni conflictos como seres humanos), es reflexionar acerca de nuestro consumo y las decisiones de cómo nos alimentamos.

Observar nuestro consumo y decidir de forma responsable para uno mismo, nuestra familia, nuestro entorno y nuestro planeta, va más allá de los productos, las ideas y de la superioridad moral que muchas veces expresan estas corrientes. Todos somos habitantes de este planeta en la búsqueda de ser mejores personas, mejores integrantes de la sociedad global y las decisiones que tomamos son resultado de nuestra forma de percibir el mundo.

Al final tenemos la capacidad de decidir ser conscientes y equilibrados, es ahí donde radica la diferencia. Hay que recordar que es potencialmente más dañino para nuestra salud el estrés y las emociones negativas como el odio, por su capacidad de destruir nuestro sistema inmunológico.

Si queremos que este planeta se mantenga y camine hacia mejores posibilidades, primero deberemos expresar respeto, amor y gratitud por todos los seres humanos, desde ahí estaremos haciendo la elección principal y correcta, para ser capaces de tomar mejores decisiones que nos beneficien a todos y generar así, formas de producción y consumo menos crueles, equilibradas y sustentables.




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