Columnas

Life style
05.07.2017
Café con letras
Si tu cuerpo dice NO, tu mente dice SÍ
05.07.2017
Chely Aguilera
Por: Chely Aguilera
chelyly@hotmail.com
Café con letras

En las mañanas suelo pelear conmigo misma. Suena la alarma una y otra vez hasta que me decido, no a apagarla, sino a posponerla. Es en esos minutos cuando repaso las actividades del día, me cuestiono si hacerlas o no, pienso en el desayuno, en el uniforme de los niños, las mochilas, el refrigerio y hasta en que debemos sacar a caminar a Figo, nuestro perro. Todo  a contrarreloj para llegar a tiempo.

Confieso que hay días en los que no quisiera hacer nada. Por las noches dejo lista mi ropa para ir al gimnasio, uno de mis propósitos desde el año pasado y aunque no ha sido fácil, he logrado ser constante. Aun cuando creo que no voy a ir, me pongo las mallas y tenis porque pienso, ya veremos si voy o no. Levanto niños, preparo todo, subo mi maleta con la ropa del trabajo y durante el camino me voy animando. Ya al dejar a mis hijos en la puerta de la escuela y con mi licuado de fruta en mano digo: Sí voy.

 

Quien hace ejercicio todas las mañanas estará de acuerdo conmigo en que te cambia la vida. Todo mi estrés, mi mal humor, mi flojera y en ocasiones mi tristeza, se van por completo. Es mágico, rejuvenecedor, terapéutico, de verdad no hay palabras. Ese “dolor” con el que despiertas al otro día es casi adictivo. Ver a otras personas que también hacen ejercicio, cumplir una rutina -por mas flojera que tengas- darte cuenta que a pesar de todo SÍ PUEDES y que al sudar se van también tus miedos, tus frustraciones, ese yo negativo que a veces nos invade y que definitivamente no nos sirve para nada en todo día.

Hay quienes se entusiasman en ir al gimnasio pero es pasajero, ya sea porque es enero y te hiciste ese propósito o porque se aproxima un viaje a la playa, porque típico que un mes antes quieres tener un cuerpazo. Creo que las que tienen de 18 a veintitantos lo consiguen, pero el punto no solo es verme bien para ir de vacaciones sino un tema de salud y bienestar que va mas allá, mas un compromiso contigo y con tu cuerpo, con sentirte bien, cuidarte y por encima de todo, tu autoestima.

En las primeras clases que tomaba yo decía, no volveré, en verdad no puedo. Pero al día siguiente volvía y seguía con mi lucha todas las mañanas porque no puedes darte por vencida, hay que continuar, aunque creas que no puedas mas. Si tu cuerpo dice no, tu mente dice sí. Ojalá a mis 18 hubiera sido tan disciplinada como ahora, pero nunca es tarde y me siento orgullosa de rodearme de gente que también se esfuerza, que cree que no podrá terminar una rutina y lo hace; que cambia sus hábitos para mejorar, que no falta aunque se atraviesen mil pretextos. Y no es por nadie más que por ti, ni por tu novio o porque quieres tenerlo, es POR TI.

Quererte a ti no es un acto egoísta como mucha gente piensa. Si tú no te quieres, es imposible querer a los demás. Es a través de ti como logras ver a los otros y demostrarles lo que sientes. Ir al gimnasio es la mejor inversión que he hecho desde el año pasado y no me arrepiento. Llego radiante al trabajo, mi tolerancia es mucho mayor a cualquier coraje o problema que pueda pasar y nadie me podrá negar que no hay mejor recompensa que volver a ponerte esos jeans que no te quedaban. No hay palabras.  Es una victoria interior muy placentera. Solo lo sabes tú y eres feliz.

Confío en la disciplina mas que en el talento. En esa lucha de seguir aunque no puedas mas. De convencerte cada día de que con trabajo y constancia es posible cualquier cosa que te propongas: un idioma, un viaje, un negocio, el cuerpo que siempre has querido. TODO si tú quieres y te lo propones. Podrás perder el entusiasmo pero no la disciplina. Hazlo hoy, a pesar de todo, sin queja ni pretexto. Al lograrlo, te sentirás orgulloso de ti mismo y eso vale todo.