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Topicality
11.10.2017
Ser un emprendedor o ayudar a uno
#Consumelocal
11.10.2017
Ale Sierra
Por: Ale Sierra
ale@alesierra.com
Ser un emprendedor o ayudar a uno

Cada vez oigo más y más gente que decide poner sus propios negocios... desde los de estructuras sofisticadas hasta los que venden las cosas más simples hechas por ellos mismos.
Yo soy una de esas. Hace más de cinco años que decidí no trabajar para nadie y ser mi propio jefe. Siempre he sabido que somos de una generación en la que esto es muy común, y ahora con el surgimiento de grupos como Lady Multitask o Mujeres Trabajando veo que somos muchísimos los que estamos haciendo esto.
Por ello, siento que tenemos mucha responsabilidad en ser y apoyar a este tipo de negocios. Nada lo explica mejor que el “hoy por ti, mañana por mí”. Y es que al ayudar a tu amigo emprendedor, le estás echando la mano al país y a la economía como tal.


Ya han sido varias veces las que me llega el texto/meme de “sí tienes un amigo carnicero, cómprale la carne a él... si una amiga tuya vende ropa, vístete con su mercancía”... y creo que es de las cosas vírales más responsables, conscientes e inteligentes que me han llegado.
El ayudarle a tu amiga que vende sus pasteles, no es nada más buen karma y amistad. Es fortalecer la economía del país, es propiciar la creación de empleos y apoyar a las familias que tenemos cerca. De verdad estoy convencida que hacer esto es gran parte del cambio que necesita México. Ayudar desde lo pequeño para crear un cambio grande. Qué más quisiéramos muchos que invertirle millones de pesos al país, pero a menos de que seas Slim, creo que eso se quedaría más en un sueño. Lo que sí podemos hacer es comprarle pasteles a la vecina, contratar a tu prima para que decore tu casa o hablarle a tu amigo para que te haga un diseño.


Por eso el énfasis de “compra local” en todo el mundo... porque aparte de las ondas ecológicas que seguro se nos vienen a la cabeza, es el hecho de que apoyes a tu amiga, a tu comunidad y más que nada a la economía de tu país desde tu trinchera. Y es que con tu compra, tu conocida contrata gente para que le ayude y así fomentas la reducción del desempleo en la ciudad, por lo tanto, la inseguridad; tu primo vende sus muebles y entonces puede pagar el colegio de sus hijos, de esta manera, fomentas la educación en México; tu amiga pone un negocio exitoso y así fomentas la inversión y atención a la zona en donde está... hasta ayudarías al medio ambiente, ya que lo local requiere menos transporte de mercancías, y a su vez, menos emisiones de Co2. Es un esfuerzo colaborativo. Todos ayudamos y a todos nos beneficia.
Y recuerda, no nomás l@ contratas, sino que no le regatees, respeta su trabajo y productos y no quieras aprovecharte por ser su amig@. Cuando vas a Zara no regateas... tampoco le regatees a tu amiga que vende ropa. Cuando te vas a cortar el pelo tampoco lo haces ¿verdad? No le regatees a quien te va a cobrar por organizarte una fiesta. Obvio como emprendedor o freelancer tampoco te pases, ni quieras abusar, ni ofrezcas un servicio que no sepas hacer, es parte del civismo que estamos buscando y del que tanto nos sentimos orgullosos cuando lo vemos. Sé justo, al pedir el servicio y al darlo.
No le pidas a la traductora que te cobre menos... es su tiempo, su trabajo y su expertise. Claro que pide un precio justo, pero así como no vas a Office Depot y regateas impresiones o un papel, tampoco lo hagas con tu comunidad emprendedora. Yo soy fotógrafa y con cada cliente ‘batallo’ en que respete mi trabajo y experiencia, mi equipo fotográfico y mis estudios en la materia. Estoy en una industria en la que mil personas creen que ser fotógrafo es tomar una cámara semiprofesional (de las negras con lente más grande) y soltarse a tomar fotos en una fiesta infantil. Y la verdad es que no lo es, son estudios, es comprar equipo, son años de experiencia... y sé que así como lo es para mí, también lo es para la diseñadora, para el Dj,  para la organizadora de eventos y hasta para quien pone su repostería. Respetemos, promovamos y apoyemos.
Intentemos comprarle a amigos o a gente que sepamos que es independiente de una corporación o empresa más grande. Vamos al estudio de barre de nuestras amigas, no a la cadena internacional de gimnasios, compremos aderezos a nuestras primas, no a Superama. Contratemos servicios de gente local que a su vez contrate personas de nuestra ciudad. Hagamos un cambio en lo pequeño, para que nuestro país cambie en lo grande.