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Life style
17.10.2017
Mamás que trabajan: Las heroínas y víctimas de la culpa
El papel de la mujer
17.10.2017
Fabiola De Aguinaga
Por: Fabiola De Aguinaga
fabioladaguinaga@hotmail.com
Mamás que trabajan: Las heroínas y víctimas de la culpa

Mientras las oportunidades para mujeres cada vez son más en el sector laboral y el papel de la mujer como pilar en la economía del hogar va en aumento, ser mamá es una tarea que para las mujeres es imposible delegar, desatender o postergar. Una vez que llega a la puerta, la maternidad se convierte en una hermosa y poderosa responsabilidad que se coloca por encima de todos los jefes y las citas importantes del mundo.
Por eso, el padecimiento más recurrente de todas las mamás es el terrible sentimiento de culpa. No importa si trabajas medio día, el día completo, la culpa no discrimina, agarra parejo y se queda en nuestro pecho por toda la vida. La culpa es detonante de otras situaciones en el proceso educativo de los hijos. Puede volvernos permisivas en la obediencia o menos exigentes en los horarios y establecimiento de rutinas. Reblandece nuestra autoridad de mamás, para luego volvernos prisioneras de la falta disciplina que construimos.

Recogerlos tarde del colegio, meterlos pequeños al kínder o llevarlos a una guardería, puede ser tremendo alimento a la culpa... ni hablar de dejar de asistir a eventos del colegio, juntas de salón, convivencias mamá e hijo, desayunos de mamás, viaje de graduación, entre otros, porque estos eventos demandan faltar horas o días al trabajo.

Es importante tener claro que ser madre trabajadora es una gran hazaña, algo por lo que sentir más orgullo que culpa, porque la vida no es injusta. Con el trabajo también dejamos lecciones valiosas para nuestros hijos. Nuestra actividad laboral, cualquiera que sea, les enseña a ser responsables, a entender que el mundo actual requiere de participación en la economía, en la sociedad y en su base: la familia. El sacrificio que representa separarnos de nuestros hijos por ir a trabajar es siempre evidente. Con el tiempo nuestros hijos lo entienden, lo valoran y lo reconocen. No todo se pierde.

Además, la calidad del tiempo es más importante que la cantidad. Es mucho más valiosa una hora de juego que todo el día pasear en carro de aquí para allá del súper a la tintorería.

Tengo comprobado que ser una mamá que trabaja me ha hecho más eficiente en el manejo de mi tiempo, menos intensa en las cosas intrascendentes y además, increíblemente hace que tanto en el trabajo como en casa logre todo lo que me proponga, ya que se genera una disciplina y energía para hacer más durante el día.

Ser mamá es el trabajo más importante del mundo y su paga también es la mejor. Así que vamos por buen camino.