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27.01.2020
Jean Paul Gaultier: Hasta Siempre
Fashiorama
27.01.2020
Álvaro Valadez
Por: Álvaro Valadez
alvaro@gentebien.com.mx
Jean Paul Gaultier: Hasta Siempre

 

Todo principio tiene un final, o el fin es sólo el inicio de la eternidad. Cualquiera que sea la manera en que entendamos el cierre o termino de un ciclo, parece imposible no sentir tristeza y nostalgia al pensar en un final. El soltar y desapegarse de una persona, objeto, momento o emoción, es quizás una de la tareas más difíciles para tod@s y una de las lecciones más importantes en la vida, en ambos casos se necesita de valentía y sabiduría. Lograr hacer de los finales una victoria y no una derrota, una suma en lugar de una resta es todo un reto. Hace tan sólo unos días, el reconocido diseñador de moda francés Jean Paul Gaultier nos daba una cátedra respecto a este tema al despedirse de manera oficial de la industria de la moda con la presentación de su último desfile de Haute Couture, con el cual a su vez celebró 50 años de trabajo dedicados a la creación de moda. Una decisión drástica que anunció tan sólo unos días antes del magno espectáculo a través de un video repleto de humor –como siempre ha sido su costumbre- en su cuenta de Instagram, causando conmoción a propios y extraños. Si bien el hecho de que uno de los últimos couturiers vivos y el llamado enfant terrible de la moda diga adiós tras 50 años de cautivar al mundo con sus maravillosos y revolucionarios diseños es motivo de sorpresa, quizás resulte una decisión comprensible e incluso lógica si conocemos y entendemos las razones y el contexto que la rodean. Me atrevo a decir que el retiro profesional de Jean Paul Gaultier no sólo es extraordinario sino digno de aplaudirse, reconocerse y tenemos mucho que aprenderle. Un hombre que por medio siglo se dedicó a desarrollar sus pasiones a través de la moda y la creación, un ser que rompió y desafió todos los cánones sociales establecidos ya fueran relacionados a la moda, la belleza, la sexualidad y la diversidad; motivo por el cual se le asignó el título del “niño malo” en una industria en plena efervescencia creativa a finales de los setenta y principios de los ochenta. Un chico autodidacta de los suburbios de París que sin grandes recursos pero con un gran talento y una visión determinante logró construir a base de trabajo y disciplina una firma que trastocó por siempre y para siempre la cultura pop del siglo XX. Quizás su punto de popularidad e influencia más grande haya sido el memorable corsét de conos de Madonna a principios de los noventa, pero sus aportaciones e influencias abarcan no sólo tendencias como la moda marinera o la lencería como outwear, sino movimientos y valores que hoy moldean no sólo a la moda sino a la cultura y la sociedad contemporánea. Gaultier fue, es y será un verdadero punk, un tipo que no sólo no sigue las reglas sino que las rompe y juega con ellas. Así lo hizo toda su carrera al ofrecer siempre una visión de la moda repleta de humor y sarcasmo, la moda se trata de divertirse y expresarse libremente. Lo mismo hizo con temas como la belleza y la sexualidad, ambas son tan complejas y diversas que nunca terminaremos de conocerlas. Con su infinita creatividad y su desbordante pasión por la moda, Jean Paul Gaultier dejó de encajar en una industria que hoy vive sometida a los intereses comerciales y a las redes sociales, en donde la autenticidad se ha perdido ante la sobreexplotación de ideas, recursos e imágenes y en donde parecería que la congruencia, la libertad y el respeto por el trabajo y por uno mismo, llegan a costar la propia vida. Por esta razón, el adiós de Jean Paul Gaultier más allá de sentirse como una pérdida, es una victoria, una muy propia y personal de este genio que no ha hecho más que inspirarnos y aleccionarnos. El retiro de Gaultier si bien es cierto que duele, la realidad es que no sólo lo hace más grande sino eterno. Un maestro cuya gran lección acaba de ser compartida. Hasta siempre enfant terrible…