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Life style
03.03.2020
HAUTE COUTURE: BELLEZA ESENCIAL (Vol.2)
Fashiorama
03.03.2020
Álvaro Valadez
Por: Álvaro Valadez
alvaro@gentebien.com.mx
HAUTE COUTURE: BELLEZA ESENCIAL (Vol.2)

El arte de la Alta Costura, una tradición que por décadas ha formado parte de la cultura francesa y que hasta la fecha se conserva intacta gracias al legado de las múltiples casas de moda que preservan esta tradición. La semana pasada iniciamos la recapitulación de lo más destacado de la reciente edición de Haute Couture Fashion Week P/V 2020, una cita obligada en donde cada mes de enero y junio el mundo es testigo de las extraordinarias y exclusivas creaciones que nos reafirman el valor del trabajo artesanal y la belleza de los detalles. En tiempos de fast fashion, la Alta Costura nos inspira más que nunca.

 

Viktor & Rolf, upcycling chic. Más que diseñadores, Viktor & Rolf pueden ser catalogados como artistas y la vanguardia siempre será su sello. Con su nueva entrega esta dupla creativa optó por llevar el upcycling a la esfera de la Haute Couture haciéndolo chic y divertido. Una colección en donde utilizaron todas las muestras y retazos de tela que tenían archivadas en su estudio desde hace años, creando piezas enteras de patchworks repletas de colores y estampados. “Libre y ligero” es como describen esta colección en donde las modelos además de portar calzado y bolsos de plástico reciclado de la firma Melissa, llevaban tatuajes en todo el cuerpo donde se leían frases como “debes de ser el cambio que quieres ver en el mundo” y “el éxito no es el fin/el fracaso no es fatal”.

 

 

Elie Saab, brillo mexicano. El choque cultural entre México y España y la majestuosidad de su pasado fue el tema principal en la colección Couture de Elie Saab. La grandeza y fastuosidad del Castillo de Chapultepec se plasmó en piezas dignas de cuentos de princesas en donde los brillos y el dorado reflejan la opulencia de la época. Un despliegue de vestidos repletos de ornamentación, vuelos y volúmenes. Un sueño fantástico inspirado en México.

 

 

Alexander Vauthier, disco inferno. Decadencia, sensualidad y lujo, una mujer libre y segura que se apoderaba de las pistas de baile de míticas discotecas como Le Palace en París o Studio 54 en Nueva York a finales de los setenta y principios de los ochenta. Una colección ecléctica que rinde homenaje al espíritu extravagante de la época para mujeres diversas y poderosas que hacen de la moda su arma letal perfecta.

 

 

Schiaparelli, surrealismo y color. En su segunda temporada al frente de la mítica casa Schiaparelli, el estadounidense Daniel Roseberry exploró los orígenes de Elsa Schiaparelli y sus colaboraciones con artistas como Dalí o Giacometti, logrando una propuesta sólida que sigue cautivando a artistas como Beyoncé o Lizzo. Vestidos de gala escultóricos y piezas para el día a día, una dualidad propia de nuestros tiempos que complementó con accesorios y joyería de inspiración surrealista. Moda y arte siempre serán la mejor alianza.

 

 

Chanel, pulcritud y austeridad. La complicada infancia en el orfanato de Aubazine y las tristes memorias que persiguieron a Coco Chanel fueron el punto focal para que Virginie Viard desarrollara una colección pulcra y minimalista. Looks totales en blanco, negro y gris que recuerdan a las monjas de la época y las niñas a su cargo (calcetines blancos incluidos), que si bien llevan plasmados el lujoso ADN de la firma francesa, distan mucho de la imagen de una mujer del siglo XXI ¿Sencillo o aburrido?

 

 

Dior, dominio femenino. Sin grandes novedades en su estética y el discurso feminista que inició a su llegada a Dior hace unos años, Maria Grazia Chiuri colaboró en esta ocasión con la artista Judy Chicago planteándose una pregunta que hoy es más relevante que nunca ¿Qué tal si las mujeres dominaran el mundo? Con una obra titulada “The Female Divine” que Chicago hizo especialmente para el desfile, Chiuri mostró looks de inspiración griega en donde predominaron los dorados, metálicos, los flecos y tiaras. Vestidos que requieren entre 600 y 1,500 horas de trabajo artesanal dignos de ninfas de carne y hueso que habitan las grandes metrópolis en pleno 2020. El poder de la mujer se vive y se siente más fuerte que nunca.