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Life style
20.08.2019
Esencias a ti
Por: Carlos González
20.08.2019
Esencias a ti

 

Cruzo la puerta y lo primero que veo es una gran ventana en nuestra sala, ¿recuerdas cuántas veces vimos el día iniciar juntos? Yo perdí la cuenta ya. Doy un par de pasos más y detecto esencias a café y a los trastes sucios de la noche anterior, perdona, pero no tuve tiempo de limpiar, todo pasó muy rápido. Sigo y me topo colgado en la pared esa pintura que tanto te gustaba, que a pesar de no contar con algún tema en particular,  al tratar de imaginar lo que sentías al pintarla puedes darte cuenta con solo verla que no sonreías al hacerlo.

 

FOTO: STOCKSNAP

 

Continúo caminando por nuestras paredes llenas de recuerdos y pareciera que aún queda un poco de ese perfume que siempre te gusto en el ambiente. Una lágrima brota de mis ojos.

Otra vez dejaste tu cepillo de dientes en el lavabo, ¿cuántas veces te tengo que recordar que lo guardes en el cajón? Supongo que no muchas más. En tu estudio todo sigue igual, libros y notas por doquier, ¿alguna vez de confesé lo mucho que siempre disfruté ignorar al mundo mientras te contemplaba determinante en cambiar de página? Ojalá que sí, es una de las tantas cosas por las cuales creo que a donde fueras te seguí. 

 No sé si deba seguir aquí, pero seguramente es la última vez que esté  entre nuestras risas y peleas, así que sigo.

 

FOTO: STOCKSNAP

 

Entro a lo que ahora es solo mi habitación y lo primero que recuerdo es la primera noche que pasamos juntos aquí: sin luz, exhaustos e inundados de recuerdos por desempacar, aún puedo escuchar tu grito de dolor al chocar con tu dedo pequeño del pie contra la esquina de la cama y no pude hacer más que reír para después disculparme y abrazarte. 

El espejo donde todos los días revisabas tu atuendo y sonreías se quedará aquí, tengo miedo de verte en el reflejo y quebrarme cada vez que eso suceda.

Cierro las persianas, ventanas y puertas del cuarto y dejo la luz de la lámpara de tu buró prendida, como siempre hacíamos. Tu almohada todavía está marcada por el peso de tu cabeza; me acuesto de mi lado volteando hacia la pared, esperando despertar de este mal sueño y encontrarte durmiente junto a mí, pero esto es inútil. Una lagrima más brota de mis ojos.

 

FOTO: STOCKSNAP

 

Volteo hacia tu lado y no estás, así que me levanto y me dirijo a la salida, conforme más me acerco las risas, cenas, desvelos y pasiones llenan mi alma y decido que es la sensación con la cual procuraré recordarte siempre.

¿Alguna vez te di las gracias por existir? Espero que sí.