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22.07.2019
El arte de la confrontación sana
“No toda confrontación es conflicto, y no toda corrección es crítica.”
22.07.2019
El arte de la confrontación sana

 

Mi trabajo consiste en escuchar a las personas y darles soluciones a situaciones de toda índole relacionada con la comunicación. Como Consultora en Comunicación, mi pasión es ver personas florecer en toda área de su vida y enseñarles a entregar mensajes sencillos y prácticos a quienes tienen alrededor.

Hoy, mi querido lector, quiero que tú florezcas en tu vida, liderazgo y relaciones interpersonales.

 

FOTO: ISTOCK

 

Existe un tema que para muchos puede ser difícil de digerir: la confrontación sana. Cuando tienes que decirle a alguna persona que lo que ha hecho no es correcto o se puede mejorar o cuando en una relación (ya sea personal o laboral), se necesitan tocar temas sensibles y/o polémicos. O mejor aún, ¡cuando alguien se acerca contigo a confrontarte a ti! ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo responder?

Primer punto: No puedes comunicar lo que no eres.

Para empezar, debes de reflexionar sobre tu realidad como persona, con tu temperamento y personalidad (para eso, existen muchos libros y tests, como por ejemplo: Los 4 temperamentos de Tim LaHaye o algún libro sobre los 9 eneatipos del Eneagrama) Es imprescindible entender que habemos de todo tipo de personas y estilos de afrontar la vida, pero sobre todo que conozcas más sobre ti mismo y tu forma de procesar la información a tu alrededor.

¡Te aseguro que el conocerte más te va a ayudar mucho!

 

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Segundo punto: No toda confrontación es conflicto, y no toda corrección es crítica.

A veces pareciera que en nuestra cultura latina, mucha gente se llega a ofender muy fácilmente cuando alguien les dice “sus verdades”, pero hoy quiero recordarte que la confrontación puede ser una forma saludable de comunicación… y ¡hasta súper necesaria!

Cambiemos nuestro chip mental que nos dice que cuando alguien nos corrige o confronta, nos está atacando o criticando. Mejor, a partir de ahora, comencemos a pensar que la confrontación puede ser muy útil y de provecho si la sabemos manejar y recibir o emitir.

Tercer punto: Se necesitan discusiones serias y razonadas para explorar lo que se puede cambiar o corregir.

A la mayoría de las personas generalmente nos enseñaros dos modelos de procesar el conflicto: EVADIR el conflicto o ENOJO al respecto. ¿Cuál de las dos, es posible, que estés viviendo en ti mismo? Puede que seas del team del patito amarillo “Se tenía que decir y se dijo” (btw, ese suele ser mi estilo) y vas lastimando gente sin importarte el corazón de quienes te rodean, o puede que seas de los que prefiere callarse, hacerse a un lado y seguir con su camino a medias, sin importarle si la situación se arregla o no. Sea cual sea, pareciera que en los dos casos no existe un interés genuino y amor a la gente, no importa ver mejoras y crecer.

Vamos a dividir esto en dos vertientes, ¿listos?

  1. Cuando alguien te confronta
  2. Cuando te toca confrontar a alguien

 

 

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Cuando alguien te confronta

Es real que van a existir personas que te van a confrontar y decirte “tus verdades” con toda la intención de lastimarte, exponerte y humillarte, tal vez lo harán de una forma confusa y cero apropiada. Tu trabajo como persona en proceso de crecimiento y mejora es simplemente valorar su recordatorio de tus áreas débiles. Agradece y analiza el corazón e intención con la que esta persona te confrontó. Procura la humildad.

Hazte las siguientes preguntas:

¿Qué tan bien conozco a esta persona? ¿Normalmente confío en ella? ¿Tiene derecho de hablar a mi vida? ¿Será que me enoja que esta persona me dijera lo que me dijo porque dentro de mi ser cargo resentimiento o autoengaño?

Y sobre todo… ¿Qué grado de verdad puedo extraer de este encuentro, a pesar de la forma en que me fue entregado?

Te puedo asegurar esto (por experiencia propia): Las conversaciones difíciles son a menudo el proceso que necesitabas para crecer más y florecer más.

 

 

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Cuando te toca confrontar a alguien

Somos seres humanos, e independientemente de nuestras creencias y convicciones, ideas o filosofías, debemos entender que NO ES AMOR EVITAR.

Existen muchas situaciones que requieren que hables con la verdad en amor y paciencia a la persona a la que diriges el mensaje. Muchos se han sentido humillados y deshonrados en sus trabajos, equipos o familias porque se les ha confrontado de forma errónea y hasta cruel. Procura no ser así.

Pregúntate lo siguiente antes de confrontar a alguien:

  1. ¿Esto ayudará o empeorará la situación?
  2. ¿Esto va a agregar valor real a la persona que planeo confrontar?
  3. ¿Cuál es mi intención verdadera al confrontar a esta persona?

Te recomiendo que analices el corazón con el que vas a confrontar, pues es lo que comunicarás al momento del encuentro: ya sea sea amor, paciencia y ganas de solucionar la situación o sea enojo, miedo, coraje, venganza y crueldad.

 

 

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Una vez que hayas determinado que tus intenciones son correctas, sigue adelante para confrontar la situación, y siempre enfócate en el amor. Y no me refiero a amor de pareja o amor ilógico, porque los límites también son necesarios. Me refiero a un amor a la otra persona, por el simple hecho de ser persona, un ser humano que tiene sentimientos, emociones y anhelos de ser tratado con respeto.

Cuando tengas que confrontar o cuando te toque ser el confrontado, solamente recuerda que esta podría ser la llamada de alerta que era necesaria para cambiar el rumbo de la historia de tu vida o de la otra persona. Una confrontación puede ser una forma saludable de comunicación. Nunca lo olvides.

 

 

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El arte de una confrontación sana toma tiempo, pues es un proceso en el cual debes de auto reflexionar mucho. Todos estamos juntos en esto… vamos avanzando y creciendo. Que así siempre sea.

 

 

Así que, ahora a florecer en tu vida, liderazgo y relaciones interpersonales.