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Life style
13.08.2019
El arte de darnos un reset
Por: Diego Guerrero
13.08.2019
El arte de darnos un reset

FOTO: GETTY IMAGES ISTOCK

 

La gran mayoría de nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos hecho cosas o hemos cumplido las expectativas de alguien más: de papás, amigos, de la sociedad. Y es posible que miremos hacia atrás y pensemos, “¡Todo mal! ¡Tooodo mal!, ¿Nunca se han imaginado el poder darle un reset a la vida? Algo así como la opción que nos regala un celular. Y sí, es un infierno  y causa angustia, miedo, incertidumbre, inseguridad y, repito: un mieeedo, ahora imagínense lo que es resetear nuestra vida.

Desde que somos niños hemos tratado de decirnos que debemos ser los “mejores”, comparándonos e intentando superar a otras personas. Siendo así que en algunos casos, esas enseñanzas nos acompañan toda la vida, e impregnan nuestra forma de entender el mundo o nuestro sitio en él, pero hay un momento en el que queremos hacer las cosas diferentes y se vuelve difícil.

 

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Y nos quedamos construyendo nuestra historia, bajo lo mismo, siguiendo fórmulas que ya están hechas. Dejando a un lado nuestra esencia y nuestra manera de crear algo distinto. No digo que seguir la moda sea malo, sino como encaramos nuestra vida por el miedo a lo que nuestro círculo social puede opinar sobre nosotros. No es fácil encontrar nuestra voz. Pero si ponemos atención, si observamos qué decimos, en qué creemos, cómo reaccionamos y nos preguntamos “¿pooor?”, en una de esas ¡BOOM!. Una vez un sabio (mi papá) me dijo, si tú no compones tu vida, nadie lo va hacer por ti. ¿Cuántas historias trágicas no conocen de personas que, literal, resurgieron de los peores momentos, de las más intensas crisis, de las cenizas, y salieron avantes?

 

FOTO: GETTY IMAGES ISTOCK

 

No te deprimas jalándote los pelos pensando cosas negativas, mejor piensa bien que quieres hacer. Date un reset y deja de hacer lo mismo, de reaccionar siempre con lo mismo, de pensar siempre lo mismo, y recuerda “El que no está dispuesto a hacer nada pierde el derecho a quejarse”. Casi todo se puede componer, mejorar, pulir y cambiarlo, solo se necesita saber dos cosas: que es lo que te quieres reseatear y que estás dispuesto a pagar el precio por picar el botón de reset.

En este año nuevo, me dije que ya no iba a histerizarme a la menor provocación, me prometí que le iba a bajar a mis niveles de drama y, por ende, de histeria. Me prometí a irme por un camino diferente todos los días, a cambiarle a la playlist, a escuchar más mi voz interior y a contestar diferente cuando me siento ahogado en estrés, y me ha costado uno y el otro porque es más difícil dejar viejos hábitos que aprender cosas nuevas. Y ahí voy, aunque no lo crean, ahí voy. Al final pienso que todo lo que nos ha pasado y sigue pasando es una especie de cata de la vida para mostrarnos lo que hay. Cámbiense de canal y no se compliquen lo que puede fluir con más facilidad. Recuerden que las segundas vueltas son más fáciles, no sé si fácil es la palabra, pero sí más fluido.

 

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