Columnas

Life style
14.09.2017
Cinco parques nacionales en una semana
Suena como una locura
14.09.2017
Ale Sierra
Por: Ale Sierra
ale@alesierra.com
Cinco parques nacionales en una semana

Pensar en recorrer cinco parques nacionales de Estados Unidos en tan sólo siete días, suena como una locura, pero no lo es, lo prometo. Por cuestiones de tiempo mi esposo y yo los recorrimos en tres o cuatro días, así que en siete creo que es muy buena opción.
Estuvimos viviendo en California un tiempo y por el trabajo de mi esposo nos tuvimos que mudar a Kentucky. Este cambio se nos hizo el mejor pretexto para hacer un roadtrip e ir a lugares espectaculares que moríamos de ganas de conocer y de los que sólo habíamos visto fotos. Así que después de comprar algunos mapas, bajar aplicaciones, subir plantas a la camioneta (porque la mudanza no se las podía llevar), empacar lo que nos llevaríamos con nosotros y despedirnos de Los Ángeles, agarramos carretera en dirección hacia la Costa Este de Estados Unidos, no sin antes pasar por estas maravillas de la naturaleza.
La primer parada que hicimos (después de siete horas y media de manejo y ya en Arizona) fue en el Gran Cañón. Llegamos alrededor de las 7:30 pm y como era mayo, todavía nos tocó un poco de luz. Todo lo que pueda escribir acerca de cómo se veía es poco, comparado con lo que en realidad fue. Se veía impresionante, de esas vistas que, aunque se oiga cursi, te dejan sin aliento. Azules, morados, rosas, naranjas… miles de colores en todas las combinaciones pintando las miles y miles de formaciones de piedras del cañón. Impresionante. Hacía un frío tremendo en pleno mayo, pero nos quedamos viendo y tomando fotos hasta que se hizo completamente de noche y nos tuvimos que ir al hotel para poder madrugar al día siguiente y ver más de este lugar.


Regresamos temprano y fue igualmente impresionante con luz del día. Son miles y miles de filas de formaciones rocosas… se ven hasta donde de verdad ya no puedes ver más. Todo lo que tus ojos ven, es el Cañón. Caminamos alrededor de dos horas por los caminos del borde sur y todos los ángulos de los que puedes ver el Cañón son increíbles. Yo les recomiendo Mather Point y el borde sur porque fue lo que alcanzamos, por los tiempos de la manejada hacia Kentucky, pero si tienen ‘chance’ de caminar más tiempo, exploren –siempre con cuidado y con mucha agua–, vayan al borde norte y si pueden ir al mirador con piso de cristal, háganlo.


De ahí, nos fuimos a Horseshoe Bend y por un buen rato estuvimos manejando por el borde del Gran Cañón; cada tres segundos nos queríamos parar a tomar fotos y ver más de ese paisaje irreal… y con cronómetro en mano, lo hicimos. Es casi imposible ver eso y no querer tomar millones de fotos, y yo que soy fotógrafa y que he contagiado a mi esposo de la adicción de tomar y tomar fotos, se pueden imaginar…
Después de dos horas y media, llegamos a uno de los lugares más increíbles que he visto. Es chiquitito y de donde dejas tu coche hasta llegar al punto donde lo ves, tardas mucho, pero vale toda la pena del mundo. Como les decía, se llama Horseshoe Bend. Y otra vez, es de esas vistas que te quedas en shock de lo ‘padre’. Es ver como el río del Colorado, en forma de herradura, pasa alrededor de una sola piedra, logrando que miles de colores se combinen entre sí. Azules y verdes del río con amarillos y naranjas de las piedras. Espectacular. Lo había visto en Instagram, pero verlo ahí es realmente impresionante. Estuvimos ahí un rato solamente y de ahí nos fuimos hacia Zion.


Dejamos Arizona y entramos a Utah, y después de otras dos horas y media de carretera, llegamos a Springdale, el pueblito donde está Zion. Llegamos ya sin tanta luz, entonces hicimos el tour de la parte de la montaña – así es, hay una parte alta en la que ves formaciones rocosas en la cima de la montaña y otra parte abajo, en la base-  en lo que encontrábamos el hotel. Es una carretera tipo la de Tapalpa, curvas, curvas, curvas y un solo carril, ya de noche no estuvo tan lo máximo, pero en lo que acababa de obscurecer los colores que toman las montañas es único. Todo es rojo, entonces sientes que estás en Marte.
Al día siguiente, nos fuimos a explorar Zion. Creo que este fue mi favorito. Sientes que estás en Jurassic Park. A donde sea que voltees parece el escenario perfecto para que de entre las plantas aparezca un tiranosaurio rex. El cambio de vegetación y terreno de los últimos dos parques (áridos, desérticos y color amarillo) cambia completamente a ser húmedo, selvático y rojo. De verdad sientes que estás en otro planeta, o si fuera la Tierra, en otra era. Nosotros caminamos un buen rato y también vimos otros cachos en coche, pero si tienen chance de dedicarle más tiempo, dedíquenselo y caminen. Eso sí, llévense un paraguas que creo que todo el año llueve, y por lo menos con nosotros, no hubo excepción.


De ahí, manejamos tres horas y media, cruzando una nevada en pleno mayo, y llegamos a Bryce. Aquí vuelves a sentir, y hasta más, que estás en otro planeta. Nunca había visto algo igual. Imagínense los picos que se ven en las cavernas, como donde se cuelgan los murciélagos, pero al revés, y altos. Es algo de verdad increíble. Son puras piedras en colores rojizos con casi nada de árboles y para llegar a ellas cruzas un bosque de pinos, y nosotros una nevada, literal. Un escenario que nunca habíamos visto.


Ya que estaba helado y no íbamos tan preparados, no estuvimos mucho tiempo ahí. Nos fuimos hacia Arches. Y cuatro horas después, llegamos justo cuando lo estaban cerrando, cosa que hay que tener en cuenta… los horarios. Les recomiendo revisarlos muy bien para que no se lleven este tipo de sorpresas. Lo bueno es que regresamos al día siguiente y quedamos fascinados con lo que vimos. Tal cual como lo dice su nombre, Arches, son puras formaciones que parecen arcos. Kilómetros y kilómetros de piedras rojizas haciendo figuras padrísimas. Puedes hacer hikes, subirte a las piedras y para los más extremos, escalar.
Con Arches acabamos el recorrido de parques nacionales, nosotros seguimos otros tres días más de camino por Colorado, Kansas, Missouri, Illinois e Indiana para llegar a Kentucky. Y aunque seguro tienen lugares increíbles, vimos todo muy de pasada… más bien, los dejamos para otro viaje. Ya ven que dicen que tienes que dejar cosas sin ver para poder regresar. Ojalá pronto lo hagamos.