Columnas

Topicality
31.01.2017
Los perros 'especiales'
Un legado de amor por María Subias.
31.01.2017
Centro Cultura Animal
Por: Centro Cultura Animal
ccanimal.info@gmail.com
Los perros 'especiales'

Mi primer encuentro con un perro especial fue a través de una fotografía. Sus ojitos reclamaban amor. Había dolor y sufrimiento. Recuerdo aún la narración donde se plasmaba que era su misma familia la que le había dado la espalda y a mí, la muerte me había separado de Jerry y Troy, (mis mascotas) que me acompañaron en esta escuela que llamamos vida por más de 10 años. En mi corazón sentí que ese perrito y yo, éramos el uno para el otro; los dos teníamos el alma rota. Lo traje a casa y poco a poco fuimos sanando. Su pata derecha estaba inmóvil y poco había qué hacer por él más que darle calidad de vida. Desde ahí sentí que cada vez que pudiera adoptar, vería con los ojos del alma. No me importaría su condición o más bien, sí me importaría. Cada mascota que disfrutara de este hogar, tenía que tener una condición especial. Esa condición que los demás llaman: discapacidad.

Meses después la vi a ella, también de la misma forma. Su foto circulaba en las redes sociales. Sus ojos tenían su esencia. ¡Sus ojos! Esos ojitos parecían comprenderlo todo. Una vez más, su amo la había dejado de lado porque ya no pudo caminar. Coco cayó desde la azotea de esa casa y no volvió a recuperarse.

Su condición, lo que menos me importaba. Yo tenía la premura de llevarla a casa y mi corazón y mente pasaban los días pensando en ella como si yo tuviera cinco años otra vez. Entonces, hice la pregunta a su rescatista: ¿Te quedarás con ella? Su rescatista me mencionó que tal vez nadie se interesaría en ella por su pronóstico. Yo no podía creerlo. ¿Cómo es que alguien no se interesaría en esa pequeña cachorrita llena de vitalidad y amor? ¿Cómo es que nadie había hecho la promesa de cuidarla de por vida? Decidí quedarme con ella. Una noche antes del encuentro, no pude conciliar el sueño. Rogaba para que ella me aceptara. Para que Coco y yo, tuviéramos química y me imaginaba las horas felices que pasaríamos juntas.

 No niego que al principio estaba algo asustada. ¿Cómo la cuidaría si sus patas traseras no respondían? ¿Sería capaz de hacerla feliz y cuidarla? ¿Y si alguna vez ella corre peligro y yo no puedo ayudarla? ¿Tendré la paciencia y el amor necesarios para que ella se sienta en un verdadero hogar? Tuve más preguntas que respuestas. Coco además, no controla esfínter. Ella usa pañal y será como un bebé por siempre. Tengo que mantener muy limpia su piel para evitar úlceras y resequedad. Tengo que hacer un agujero en su pañal para que su colita quede libre. A veces tengo que subirla por escaleras largas y pesadas. Tengo que lidiar con comentarios poco prudentes sobre su condición o dedos que la señalan. Tengo que hacer cosas por ella que nunca podrá hacer. Sin embargo nunca ha sido una obligación ni sacrificio, porque en el amor verdadero no hay sacrificios. 

Lo importante no es lo que yo he hecho por ella sino lo que ella me ha enseñado y me ha hecho ser. Por principio de cuentas me ha enseñado las lecciones que no cualquier mascota podría dar como la paciencia, la tenacidad, la lucha o el no rendirse cuando ve a lo lejos a otros perros correr a gran velocidad y ella quiere formar parte de esa experiencia. Ella lo intentará una y otra vez. ¿Cuántos de nosotros nos hemos rendido al primer intento? Sus patas, son dos ruedas que fueron adaptadas a una estructura que le permiten hacer casi de todo. Son sillas para perros que han perdido su movilidad. Coco ha sido llevada con especialistas pero ella jamás caminará como lo hacen los otros. Eso nunca me importó y a ella, mucho menos. Ella me ha enseñado a ver con los ojos del alma. Ella va a la playa y nada dentro del mar. Ella ama la vida como pocos lo hacen. La amo y he sido bendecida al tenerla.

Poco a poco han ido llegando a mi vida otros perros con historias tristes pero con legados de amor y de lucha, de entereza y de amor por la vida. Mi familia la conforman ahora cinco perros. Tres de ellos usan carrito, 2 están parcialmente con algunos daños físicos y emocionales. Hemos avanzado mucho juntos pero se valen por sí mismos a la medida de sus posibilidades. Mis perros son objeto de susurros por parte de la gente, de fotografías pero también han sido capaces de despertar admiración y dar ejemplo de compasión, pero nunca de lástima. 

 Los animales, esas maravillosas creaciones de Dios, que vienen a ser nuestros guías espirituales cuando tú o yo, perdemos el sentido en la vida. Mis maestros, mis mejores amigos. Entonces a estas alturas de mi vida, me queda claro que yo no he hecho nada por ellos en comparación de todo lo que ellos han podido lograr en mí. Sigo siendo su aprendiz. Ellos me van moldeando para que algún día, cuando ellos abandonen este plano, yo pueda ser tan sincera, tan honesta, tan amorosa y tan perfecta como ellos lo son para mí. 

María Subias.