Columnas

Desde la silla
04.04.2020
Me permito detenerme...
Por: Florencia Mendoza
04.04.2020
Me permito detenerme...

Es jueves 2 de abril de 2020, un día más en que como humanidad pasamos por una prueba punzante, una pandemia, un fenómeno que hasta mi generación no habíamos vivido…

Las ciudades desérticas, las calles desoladas, las fronteras cerradas, la economía detenida y colapsada, los negocios desesperados, escuelas cerradas.

La gente en casa, cada uno intentando hacer su parte, haciendo home office, dando ánimos, porque algunos se empiezan a desesperar, porque hay quien lleva días en soledad y sin contacto físico alguno, porque hay quien no está en las condiciones ideales, sin salir para protegerse y proteger a los demás, para salir de esto y con esa esperanza de estar mejor, y de lograrlo!

Sin embargo, también hay quien en su ignorancia no lo cree, no mide consecuencias, no es consciente de lo que está viviendo el mundo, una sacudida una lección, que cada uno vive de manera distinta.

Comprender que nadie se salva solo, que las fronteras no existen, que la salud es un derecho universal, que la vida es frágil y protegerla es un deber colectivo.

Aprender a esperar, a ser pacientes, a perseverar a pesar de las dificultades, es lo que nos hace triunfar.

Quizá sea momento de aislarnos para estar más cerca, para conectarnos en conciencia, porque un virus tan aparentemente invisible, pero tan real como la fe, como Dios que está en todas partes y debemos tener la sensibilidad para percibir su presencia, de escuchar nuestro silencio, de valorar lo que nos da vida, la respiración.

Creo que llegó en el momento perfecto, ese momento que también necesitábamos, de frenarnos a respirar, valorar nuestra respiración, el COVID19 es algo que se respira, pero que puede ser nocivo, es una neumonía, una enfermedad respiratoria.

Pero también nos invita a darnos un respiro de recogimiento para encontrar por fin el momento y sin excusas, el momento de ser los mejores para los más importantes, para nosotros mismos y nuestros seres queridos, a veces pensamos que solo debemos ser amables allá afuera y nos cuesta tener una relación armoniosa en nuestra propia casa, por eso creo que quedarnos en casa es también ser sensibles a quienes somos en casa, y decidir ser personas de calidad para los nuestros, dándoles la importancia que merecen.

Volver al origen, volver a mirar a los ojos. Comprender que todos somos humanos, frágiles, imperfectos, dejar de juzgar o idolatrar a otros, y valorarnos cada uno, por lo que somos, encontrar nuestra fortaleza y hacernos responsables de nuestras decisiones respetando la libertad de los demás.

Este tiempo de respiro para valorar, agradecer y amar. Perdonar, perdonarnos y comenzar de nuevo, con la esperanza de que después de la lluvia sale el sol. Volveremos más fuertes, más unidos, más libres, y habremos comprendido que la libertad consiste en aceptar lo sucedido y tener el valor para desmantelar nuestras prisiones desde el principio, hasta el fin, quitarnos las máscaras, atrevernos a sentir, a expresar, a perdonar es lo que nos hará libres, vivir nuestro presente, valorar el aquí y el ahora, y decidir ser felices.

El hecho de saber que una pandemia es global, que nadie es ajeno, que es momento de humanizarnos, que es igual de humano, de frágil y de fuerte aquel que recoge la basura, o que vende la fruta, quien atiende en cualquier servicio, el empleado, el empresario, todos compartimos un mismo mundo, un mismo presente, igual que la Reina Isabel y el príncipe Carlos de Inglaterra, Plácido Domingo, todos estamos expuestos, porque la llamada de atención es general, estamos todos expuestos al contagio y no nos queda mas que tomar precauciones y cuidarnos.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Cada persona lo vive de una manera distinta, y me toca hablar desde la perspectiva de la moda, en donde no somos ajenos, esperando poder también evolucionar, dejar de idealizar banalidades y ser más humanos, sea cual sea nuestra labor en éste mundo. Para la moda, también es un tema importante y está afectando a nivel global, así como la economía está detenida, las tiendas y comercios están cerrados.

Y es que ya se respiraba un ambiente turbio desde la pasada edición de Fashion Weeks, cuando se presentaban las colecciones de otoño 2020, en el marco de la semana de la moda, en París y Milán, las cosas ya estaban afectadas, la alerta de impacto y riesgo de contagio, comenzaba a expandirse, Giorgio Armani celebró su pasarela a puerta cerrada, los compradores cancelaban citas y visitas a los showrooms, el pánico comenzaba a sentirse y las secuelas económicas también, pero a pesar de esto la moda es una industria que tiene también como prioridad ser la noticia buena, y por lo tanto ha unido fuerzas para ayudar en estos momentos difíciles.

El coronavirus, es un tema que nos afecta a todos, al que la industria de la moda no puede ser ajena, el grupo Kering ha tomado cartas en el asunto, y desempeñando su papel en la labor contra la pandemia, anunciando que sus marcas Balenciaga y Saint Laurent prepararán sus talleres con las más estrictas medidas de protección y salubridad de su personal en Francia para la fabricación de mascarillas quirúrgicas, cubrerbocas y overoles médicos, habiendo ya importado a China millones de piezas para los servicios de salud.

De igual manera, Inditex, ha hecho donaciones de ropa quirúrgica protectora, así como las plantas de producción de LVMH donde se elaboran perfumes y cosméticos de firmas como Dior, Givenchy o Guerlain, producen de forma excepcional gel desinfectante gratuito para los hospitales.

Hoy nos vemos todos vulnerables por igual, y lejos del poder adquisitivo o el estatus, el anhelo es otro, la necesidad primordial es la salud, el verdadero lujo, que damos por hecho y mientras lo tenemos, nos olvidamos de valorarlo.

Creo que nadie imaginaba el alcance mundial de ésta pandemia, siendo una situación que hasta nuestras generaciones, no habíamos vivido antes, no sabíamos lo que nos esperaba al mundo entero. Las pérdidas y la preocupación sobre lo que está pasando y la incertidumbre sobre lo que va a pasar, quizá un año entero sin Fashion Shows o eventos de comunicación.

Estoy segura de que la evolución global que estamos viviendo también nos afectará como consumidores, incluso como consumidores de moda, las marcas deberán ser consientes de ser lo que la gente espera de ellos, de poder transmitir verdaderos valores para que la gente se sienta identificada y quiera también transmitir eso, ese ambiente nuevo y positivo.

Creo que consolidar un ADN de una conciencia real, las hará más fuertes, porque el compromiso, porque hoy Sustentable, significa mucho más que una camiseta de algodón orgánico, hoy significa, una ideología de conciencia y una serie de acciones y símbolos que lo manifiestan. Responsabilidad social, solidaridad, comprensión y humanismo, serán los nuevos pilares, que darán fuerza a la industria.

La paciencia y la resiliencia necesaria para sobrevivir y salir adelante de ésta experiencia, en la que estamos todos involucrados, que aprendamos y sigamos adelante juntos, la moda es siempre un mensaje optimista, tengamos perspectivas más allá del pánico, dejemos el control en lo que a cada quien respecta, unámonos como humanos, confiemos y no perdamos la esperanza de Dios que nos hará lograrlo siempre, habiendo atendido lo que es realmente importante, habiéndonos enfrentado a retos para esta vez sí tener tiempo de superarlos, sin excusas, sin falta de tiempo, y por fin estar listos para lo que sigue, habiendo comprendido que nuestra productividad, nuestros bienes materiales, nuestro puesto, no es lo que nos da valor, porque el ya somos valiosos por muchos motivos.

Dejar de coronar e idealizar lo absurdo, y dar el verdadero mérito a quien lo merece, dejar de crear héroes banales, y darnos cuenta que los verdaderos héroes usan filipina y cubrebocas, y salen a luchar día a día, no solo en momentos difíciles como los que estamos viviendo, sino siempre, arriesgando todo por el bien y la salud de los paciente, anteponiendo su vocación ante todas las cosas, sean momentos de crisis o días especiales, sea Navidad, Año Nuevo, o un día importante para ellos o sus familias, los médicos humanos están dispuestos a todo y son los verdaderos héroes, siempre lo han sido, pero quizá sea momento de reconocer su labor y rendir homenaje al increíble esfuerzo incansable, donde la prioridad es el bien del otro, la disposición de sacrificarse para volver que cualquier persona que se cruce en su camino, pueda recobrar su libertad, habiendo sanado; caminando, viviendo, sonriendo!

Nos toque o no ser los pacientes, todos habremos aprendido a ser pacientes, a aceptar nuestros tiempos y respetar nuestro viaje, porque cada quien tiene un camino distinto, pero si lo respetamos llegaremos al mismo punto, a la cima, a ser felices.

Ha sido sin duda un tiempo de reflexión, de estar en casa, pero ser más libres, de liberarnos de las banalidades, de las apariencias, del ajetreo de la vida, de confiar en Dios y en el verdadero sentido de los procesos.

De volver a tener más tiempo, de darnos el tiempo para las cosas que realmente son importantes, cuidarnos, escucharnos, valorarnos, recrearnos en nuestra mejor versión, volver a enamorarnos de nosotros mismos, recordar quienes somos, recordar aquello de lo que nos habíamos olvidado, para que al final del día, podamos volver más fuertes, más sensibles, más humanos, más consientes que nunca y lo que hagamos lo hagamos bien y para el bien nuestro y de los demás y que al final podamos contagiar esperanza.

Porque esto no es más que una evolución, porque lo bueno está por venir!

Porque aún que habrá muchos lugares cerrando sus puertas, pero la esperanza, el amor, la creatividad, la empatía, los sueños no están cancelados, estamos todos juntos en esto, más que nunca,

y abriremos de nuevo las puertas!

Y porque lo que será contagioso será nuestra sonrisa! Llenándonos de primeras veces!