Columnas

Desde la silla
13.05.2020
Huele a tierra mojada
Café con letras
13.05.2020
Aracely Aguilera
Por: Aracely Aguilera
aracely@gentebien.com.mx
Huele a tierra mojada

 

 

Alguien me aseguraba el otro día que eso ya no sucede en Guadalajara pero, ¿cómo no?  -pensé- si es una de las cosas que más disfruto en la ciudad. Esa sensación de humedad en el ambiente que anuncia que va a llover, es indescriptible. Los aguaceros de la Perla Tapatía son épicos, primero por el tráfico que se creaba en horas pico y después por las inundaciones en puntos estratégicos en un abrir y cerrar de ojos. Un caos lluvioso muy tapatío porque hay quienes se quejan de que las personas no saben manejar, se atontan tras el volante.

 

 

No hay nada como ver llover desde la ventana de tu casa, sin el tráfico de salir de la oficina sino de verdad, disfrutar la lluvia, sentarte en tu sala y prepararte tu té o café favorito porque se te antoja, sin prisa, con un libro, una revista o a punto de ver series.

La lluvia siempre me da melancolía. Aún recuerdo el patio mojado de la escuela en un tiempo en que el ciclo estaba por terminar, esos calores y aguaceros de mayo que siguen siendo mágicos. Siento que la naturaleza agradece este tiempo de encierro mucho más que nosotros. Hay menos tráfico, menos contaminación y en general se respira tranquilidad. Un día, cerca de las 9 de la mañana, salí de mi casa para traer algunas cosas de la tiendita y en verdad, parecía toque de queda, todo vacío y cerrado; el parque donde suelen ir a correr o caminar, sin un alma y por la calle, ningún coche. ¿Quién lo hubiera creído? Se trataba de un miércoles cualquiera que en otro tiempo, ya estarían circulando todos normalmente.

 

 

Es curioso como la calma se respira y ojalá esa sensación no sea temporal. Es cierto que hay momentos en que nos desesperamos, pero vivir con calma, pensar con calma y sentir calma está bien.

Ahora el tema ambiental es más importante que nunca y tomará una relevancia primordial en el mundo. Hace falta tanta consciencia que con pequeñas acciones se puede hacer la diferencia y todo comienza desde casa. Crear tu propio huerto, hacer composta, reciclar, separar basura, echarte un clavado en tu closet para deshacerte de todo lo que no usas, vendiendo o donando, depende las condiciones de las prendas; acciones como Un Día sin Carne que ayudarán demasiado sin tener que caer en el extremo de ser vegano. Siento que es como una “limpia” general del mundo y que el cambio ni siquiera es una pregunta, es un paso dado y sin duda, impactará en las nuevas generaciones.

Yo me he sentido como muy Marie Kondo en mi casa limpiando y sacando todo lo que puedo, de verdad da muy buena energía, pensar que eso que tienes guardado puede ayudar a otras personas, zapatos que jamás te pondrás, papeles que ya son basura, libros que no leerás, ropa de tus hijos que ya puede estar en otras manos. No acumular porque eso también es tóxico, es parte de avanzar, no apegarse a lo material guardando un vestido que ya no te queda pero que  usarás en ese día “especial”. Es tiempo, es el momento de hacer una limpia interior de tus paredes y que solo habla de quién eres, qué esperas; el orden en un librero o tu escritorio, también es el orden de tus ideas. Aclara ideas, aclara planes y circunstancias que serán de bien para ti porque cuando descansamos también podemos pensar mejor. Limpiar es una sensación de paz, hace que un espacio se vuelva amplio, fresco y cómodo pero tiene una conexión con tu mente.

 

 

Insisto, huele a tierra mojada, huele a tiempos de cambio y eso que venga hay que saber disfrutarlo; las adversidades también tienen un nuevo sabor al obligarnos a buscar dentro de nosotros y ver qué hay para saber de qué estamos hechos encontrando caminos diferentes, tal vez mejores, maneras creativas de salir de una situación y demostrar todo nuestro talento.